5 mujeres que cambiaron la historia

5 mujeres que cambiaron la historia

Jane Baret (1740-1807)

La primera mujer en dar la vuelta al mundo

 

Jeanne Baret fue una botánica francesa y la primera mujer en dar la vuelta al mundo. Fue entre 1767 y 1776 y tuvo que hacerlo disfrazada de hombre.

Jeanne nació en 1740 en La Comelle, un pequeño pueblo francés donde creció y vivió, ayudando a su padre en la granja familiar, pero cuando éste murió su destino daría un vuelco. Así, acabó trabajando de institutriz del hijo de un científico, Philibert Commerson, que más tarde sería nombrado botánico del rey Luis XVI. Con él empezó a aprender botánica, se convirtió en su ayudante y se enamoraron.

En 1767, Commerson fue llamado a participar en la primera expedición francesa que daría la vuelta al mundo, viaje que se hizo a bordo de dos buques de guerra y en la que se realizó un catálogo de especies de todo el planeta. Jeanne Baret le acompañó como ayudante, pero ocultando que era mujer, puesto que tenían prohibido embarcar en naves de la Marine Royale. Nadie descubrió su engaño hasta que llegaron a Tahití, donde unos nativos se dieron cuenta. Sin embargo, les dejaron continuar el viaje hasta Isla Mauricio, donde se casarían y, pocos años después, Commerson fallecería. Jeanne Baret se vio obligada a casarse de nuevo con un militar para poder volver a Francia.

Finalmente, Baret llegó a París en 1776 con una colección de más de 5.000 especies de plantas, siendo la primera mujer que daba la vuelta al mundo. En su tiempo fue reconocida, incluso por el rey Luis XVI, que la felicitó y describió como “mujer extraordinaria”, asignándole una renta vitalicia. Sin embargo posteriormente cayó en el olvido hasta hace poco.

 

Jeanne Villepreux (1794-1871)

Inventó los acuarios para estudiar la fauna marina

 

Jeanne Villepreux nació en un pequeño pueblo francés en 1794, en plena revolución francesa. Allí aprendió a leer y a escribir de forma autodidacta, antes de marcharse a París, lo que hizo cuando cumplió 18 años. Trabajó de costurera un tiempo hasta que, gracias a un vestido que tejió para una princesa, conoció a un comerciante irlandés con el que se casó y marchó a Sicilia. Fue en esta isla italiana donde despertó su interés por las ciencias naturales. Exploró Sicilia a pie durante años, recolectó conchas, mariposas, fósiles, minerales… y escribió una completa guía sobre la historia natural y cultural de la isla.

Su especial interés y curiosidad por la vida marina le llevó a inventar una de las herramientas más básicas y fundamentales en las ciencias marinas: los acuarios. Y no solo los inventó, sino que encontró algunas de sus mayores utilidades: por un lado, le sirvieron para observar la fauna marina y estudiar su comportamiento; por otro, los utilizó para repoblar peces en ríos donde estos casi habían desaparecido. Así, criaba ejemplares jóvenes en sus acuarios y los liberaba en zonas donde ya no había.

Uno de sus mayores descubrimientos fue demostrar que era falso que el nautilus, un molusco muy parecido a los pulpos pero con caparazón, robaba sus conchas a otros animales, como hacen los cangrejos ermitaños, sino que construía la suya propia. También observó pulpos comunes y demostró que eran capaces de utilizar herramientas, algo que pocos animales –marinos o terrestres– hacen.

 

Marie Curie (1867 – 1934)

Pionera en el campo de la radiactividad

Marie Curie, fue una científica de origen polaco (nacionalizada francesa) que revolucionó por completo el mundo de la ciencia con sus trabajos y descubrimientos. Pionera en el campo de la radiactividad —realizó el hallazgo de dos nuevos elementos: el Polonio y el Radio—, fue la primera persona en recibir dos premios Nobel en distintas especialidades (física y química). Y la primera mujer en ocupar el puesto de profesora en la Universidad de París.

Marie Curie tuvo que luchar para poder convertirse en científica, ya que en Polonia las mujeres no podían acceder a estudios universitarios. Tuvo que compaginar los cuidados de sus dos hijas con su carrera científica.

 

Virginia Woolf (1882 – 1941)

Símbolo del movimiento feminista del siglo XX

Virginia Woolf fue una novelista, ensayista, editora y feminista británica, considerada una de las más destacadas figuras del modernismo literario del siglo XX. La gran calidad de sus obras y el reconocimiento y la fama alcanzados en vida le valieron un puesto de gran relevancia en ese movimiento. Esto hizo que se consolidara como una de las figuras más significativas de la sociedad londinense durante el período de entreguerras.

Todos sus ensayos y en especial uno de ellos, que lleva por nombre Una habitación propia, le sirvieron para convertirse en una de las principales promotoras y un gran símbolo del movimiento feminista del siglo XX. Virginia Woolf marcó un antes y un después en el pensamiento de sus contemporáneos y posteriores escritores.

 

Coco Chanel (1883 – 1971)

Revolucionó por completo el mundo de la moda

Gabrielle Bonheur Chanel conocida como Coco Chanel fue una de las diseñadoras europeas más influyentes en la historia de la moda en los años 20. Nació en 1883 en Saumur, Francia y vivió su infancia en un orfanato.

Fue cantante en cafés, vendedora en una tienda de ropa hasta que en 1909 comenzó a diseñar sombreros en su apartamento. Al año siguiente, abrió una tienda donde vendía sus sombreros elegantes, funcionales y sencillos en contraposición a los sombreros ostentosos de la época.

Coco Chanel buscaba la comodidad y la sencillez en sus diseños, pero sin olvidar la elegancia. En los años 20 incorporó prendas que sólo eran utilizadas por los hombres al vestuario femenino. Vistió a la mujer con pantalones, gabardinas, chalecos de tweed, jerseys de lana y boinas marineras. Podíamos decir que ella introdujo el look andrógino entre las mujeres.

La diseñadora destacó por ser una mujer innovadora creando numerosos diseños que rompían los esquemas de la época. Introdujo el uso de nuevos tejidos como la lana y el tweed en chaquetas, faldas, chalecos o trajes; destacando el conjunto de lana formado por una chaqueta recta y una falda recta corta.  También revolucionó el mundo de los complementos con colecciones de joyería de fantasía o bisutería al contrario de las recargadas joyas que usaban las mujeres de la época. Introdujo collares de perlas, aros y pulseras creados a base de metales sustituyendo al oro o cinturones de cadenas.  Además fue la primera diseñadora en lanzar su propia fragancia, el perfume Coco Chane n.º 5.

Consiguió romper con las encorsetadas ropas de la Belle Époque. Dio un nuevo giro a las prendas de las mujeres, que, a partir de su irrupción en la moda, comenzaron a ser más cómodas e informales. Así pues, liberó a las mujeres de corsés (literal y metafóricamente) y adornos aparatosos que limitaban sus movimientos.